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¿Qué es Epistemología?

por Francisco Osorio G. Antropólogo Social. Magíster en Filosofía mención Epistemología. Alumno Doctorado en Filosofía mención Epistemología de las Ciencias Sociales. Universidad de Chile. Conferencia dictada para el Magíster en Antropología mención Desarrollo el 7 de abril de 1998


El objetivo de la presente exposición es responder a la pregunta: ¿qué es epistemología? Una primera respuesta a la pregunta, sin duda insatisfactoria, es que la epistemología se preocupa de los temas del conocimiento. Ya que la expresión "temas del conocimiento" es ambigua, es mejor realizar algunas distinciones analíticas previas y, hacia el final, volver a la definición de epistemología.

El orden de los contenidos a exponer parte con la diferencia entre una visión externa e interna de la epistemología para que, a partir de esta distinción, se aborden en forma muy general los planteamientos de Descartes, Hume y Kant en cuanto bases obligadas de la epistemología moderna.

Por lo dicho, una manera de abordar nuestro objetivo es diferenciar dos tipos de aproximaciones hacia la epistemología, que denominaremos externa e interna. Para especificar estas aproximaciones tomaré un ejemplo de la arqueología y, posteriormente, definiré estos conceptos. En la sección de comentarios de libros de la revista Current Anthropology (Vol.39. Nº1. February 1998), Philip L. Khol escribe la siguiente reflexión a propósito de tres libros de historia de la arqueología que está comentando:

"Como otras ciencias sociales, la arqueología se ha vuelto cada vez más autoconsciente y reflexiva. Las historias recientes de la arqueología analizan los desarrollos dentro de la disciplina en términos del contexto social y político más amplio en que ellos tienen lugar; las recientes biografías de los arqueólogos a menudo se centran en cómo los académicos han manipulado sus descubrimientos del pasado para propósitos políticos contemporáneos. La manera en que el Estado apoya y estructura la investigación arqueológica ha sido explorada en diferentes ambientes nacionales y los arqueólogos crecientemente están preocupados por la exhibición de materiales arqueológicos en los museos y cómo los museos explícitamente e implícitamente presentan imágenes de nuestra propia cultura o identidad étnica/nacional tanto como de las otras culturas" (pág. 171).

En la misma revista, pero de la sección de Crítica de la Arqueología, David Beach define lo que se entiende por Arqueología Cognitiva:

"La arqueología cognitiva es el estudio de la ideología prehistórica, esto quiere decir los ideales, valores y creencias que constituyen la visión de mundo de una sociedad. Los arqueólogos cognitivos usan los principios de la antropología sociocultural para investigar cosas tan diversas como símbolos materiales, el uso del espacio, el poder político y religioso. [Además] para propósitos analíticos los significantes físicos y los principios subyacentes de este código espacial se pueden decir que constituyen el ‘espacio expresivo’ de la sociedad" (pág. 49).

La reflexión de Khol es motivo de preocupación de una epistemología externa y la de Beach de una epistemología interna. Por la visión externa de la epistemología entiendo la consideración del contexto social y cultural en la actividad reflexiva acerca del conocimiento. Por la visión interna me refiero los aspectos epistemológicos sin dicho contexto. Es decir, la pregunta: ¿qué influencia tienen los estudios de impacto ambiental en la definición de la arqueología como ciencia aplicada?, es motivo de preocupación de una epistemología externa y las preguntas: ¿cómo son posibles los sistemas simbólicos? o ¿qué relación existe entre el espacio como significante con la cultura como significado?, son abordadas por una visión interna.

Si ahora consideramos la filosofía moderna, por ejemplo el pensamiento de René Descartes (1596–1650), podemos abordar su epistemología tanto desde una visión externa como interna. Desde una visión externa, en forma muy breve, podemos decir que él opone la duda a la fe en la búsqueda del conocimiento, ya que la filosofía de la Edad Media, influida como estaba por la Iglesia, no permitía el desarrollo de la ciencia tal y como hoy la conocemos. Descartes pasa del polo de Dios al polo del Hombre, es decir, ya no existe un fundamento divino al conocimiento, sino que este se funda por sí mismo. La reflexión acerca de las bases del conocimiento (entendida a la manera de Descartes) es motivo de una epistemología, no de una teología (lo cual no quiere decir que el problema de Dios no lo pueda abordar Descartes que, de hecho, lo hace). La confianza en el Hombre, la Ciencia y la Razón darán el punto de partida de la epistemología moderna. Por ello, dada estas condiciones histórico–filosóficas, se entiende el contexto del Racionalismo.

Tomando en cuenta que la visión externa de la epistemología será abordada con posterioridad en este curso, considerando los aportes de Kühn y Popper, nos concentraremos en adelante en la visión interna. A esta perspectiva, para aplicar un lenguaje "mundialero", la denomino el área chica de la epistemología.

Desde una visión interna podemos atisbar algunos elementos epistemológicos de la filosofía de Descartes, por ejemplo, el dualismo sujeto/objeto. Decíamos que Descartes afirma un yo (y no un Dios como antes) como punto de partida en el proceso de conocimiento. Este yo tiene la característica de la inmaterialidad: es sólo alma, mente, conciencia pura y, como tal, distinto de toda corporeidad. De ahí que exista la conciencia por un lado y la materia por otra: sujeto y objeto (Cfr. Echeverría 1988:55). Pero, ¿cuáles son la razones que llevan a Descartes a su afirmación? La respuesta, brevemente enunciada, es el fundacionalismo.

El fundacionalismo postula que estamos en presencia de un conocimiento fundamental cuando existe una creencia básica incorregible. Por ejemplo, Descartes dice que se puede dudar de muchas cosas: que mi percepción me engaña, que no existe Dios, el mundo y los seres humanos, pero, dice Descartes:

advertí en seguida que aún queriendo pensar de este modo que todo es falso, era necesario que yo, que lo pensaba, fuese alguna cosa. Y al advertir que esta verdad –pienso, luego existo– era tan firme y segura que las suposiciones más extravagantes de los escépticos no eran capaces de conmoverla, juzgué que podía aceptarla sin escrúpulo como el primer principio de la filosofía que buscaba (Echeverría 1988:54).

Ya que se ha definido el fundacionalismo, pasemos ahora a considerar una consecuencia de este programa filosófico: la famosa frase "pienso, luego existo", curiosamente es un argumento ontológico que soporta toda la epistemología racionalista. ¿Qué es un argumento ontológico? Es una aseveración referida al ser de las cosas. Por ejemplo, Descartes postula que la demostración de la existencia del mundo pasa por la demostración de la existencia de Dios, puesto que Dios nos ha dado la inclinación de creer en la existencia de las cosas naturales y, dada la naturaleza de Dios, no es posible que nos engañe (Echeverría 1988:58).

Los argumentos ontológicos están muy presentes en la antropología, por ejemplo, cuando se postula que todos los seres humanos, en todas las culturas conocidas y por conocer, son racionales. Tal vez su racionalidad sea diferente, pero es dable de conocer. También la ontología se puede ejemplificar con la siguiente frase: todos los seres humanos son diversos en sus costumbres, pero comparten una esencia en común. Ahora bien, cuál sea esa esencia, depende del gusto antropólogo: la libertad, la razón, la emoción, el simbolismo o algún valor especial.

Esto quiere decir que las reflexiones epistemológicas, muchas veces, tienen a la base ontologías. Extiendo una cordial invitación a los supuestos ontológicos a que se hagan presentes en esta conferencia, ya que la mayoría de las veces uno no se da cuenta de su presencia. Bien nos haría estar un poco más atento a los cuentos que están a la base de los cuentos que nos están contado.

Abordemos otro pensador importante para introducir la epistemología: David Hume (1711–1776). Rápidamente nos salta a nuestra memoria la palabra empirismo. ¿Qué postula el empirismo? Si nos preguntamos ¿cómo adquirimos conocimiento empírico?, podemos pensar en la siguiente respuesta dada por Hume. Primero, tenemos algo que ocurre en el mundo; luego, ese algo impacta nuestra retina; tercero, tenemos una cosa mental que ocurre y que denominamos observación y, posteriormente, otras cosas mentales como inferencias de las observaciones. Conocimiento empírico es 1+2+3+4. Antes de continuar, es necesario especificar que la inferencia es un razonamiento que puede tomar la forma de la deducción, la inducción o la abducción.

Se supone que la ciencia también trabaja de esa manera, es decir, algo ocurre en el mundo que queremos conocer, luego están los instrumentos de observación, la observación como tal y, finalmente, las elaboraciones teóricas. Todo ello nos llevaría a la ciencia empírica.

De aquí se desprende la enorme importancia de la observación para la epistemología, ya que los procesos mentales no están con contacto directo con los sucesos del mundo, es decir, entre el punto 1 y el 4 median el 2 y 3. Si bien el punto 3 podría ya considerarse un proceso ocurrido en el sujeto y, por ello, dentro de los procesos mentales que él desarrolla, del mismo modo, el punto 2 se puede considerar como parte del sujeto o, para decirlo de manera opuesta, no es él parte del mundo. Sin embargo, ello no afecta la distinción entre el mundo (1) y los procesos mentales (4) que acaecen el el sujeto.

Otra manera de exponer esta idea es que en las inferencias, las teorías o cualquier proceso mental, el mundo no forma parte de ello. Está afuera. Del mismo modo el sujeto en el mundo no forma parte de las ondas luminosas o sonoras. Todo lo anterior, por favor, no niega la interacción entre el sujeto y el mundo, antes bien establece una diferencia entre cosas que ocurren en el mundo y cosas que ocurren en el sujeto, donde el punto de contacto es la observación. Dos consecuencias importantes a retener en la memoria son i) que de esta manera el mundo modela nuestros pensamientos a su forma y ii) que al hablar de observación estamos hablando de experiencia.

Como no es el propósito de esta conferencia entrar más en detalle, y considerando que las dos consecuencias anteriores tienen mucho que ver con el desarrollo posterior del curso, terminaremos nuestra exposición planteando brevemente algunas ideas de Kant.

Immanuel Kant (1724–1804) escribió la Crítica a la Razón Pura en 1781, pero la versión que hoy manejamos es la segunda de 1787. Sin lugar a dudas es uno de los libros más comentados y más difíciles de entender, pero no todo el texto es tan abstruso como parece. Por ejemplo, el Capítulo III de la Analítica de los Principios comienza de la siguiente manera:

No sólo hemos recorrido el territorio del entendimiento puro y examinado cuidadosamente cada parte del mismo, sino que, además, hemos comprobado su extensión y señalado la posición de cada cosa. Ese territorio es una isla que ha sido encerrada por la misma naturaleza entre límites invariables. Es el territorio de la verdad –un nombre atractivo– y está rodeado por un océano ancho y borrascoso, verdadera patria de la ilusión, donde algunas nieblas y algunos hielos que se deshacen prontamente producen la apariencia de nuevas tierras y engañan una y otra vez con vanas esperanzas al navegante ansioso de descubrimientos, llevándolo a aventuras que nunca es capaz de abandonar, pero que tampoco puede concluir jamás. Antes de aventurarnos a ese mar para explorarlo en detalle y asegurarnos de que podemos esperar algo, será conveniente echar antes un vistazo al mapa del territorio que queremos abandonar e indagar primero si no podríamos contentarnos con lo que contiene, o bien si no tendremos que hacerlo por no encontrar tierra en la que establecernos. Además, ¿con qué títulos poseemos nosotros este mismo territorio? ¿Podemos sentirnos seguros frente a cualquier pretensión enemiga? Aunque ya hemos dado cumplida respuesta a estas cuestiones en el curso de la analítica, es posible que un breve balance de sus soluciones refuerce su aceptación al unificar los diversos aspectos en un solo punto (Kant 1787:260).

Por lo tanto, Kant no es tan difícil de entender como parece y, por lo demás, la metáfora del conocimiento es muy bella. Sigamos la metáfora.

Kant realiza una distinción entre las cosas que podemos conocer de aquellas cosas que no podemos. A las primeras las denomina fenómeno, a las segundas noúmenos. Los fenómenos son motivo de preocupación de una epistemología, pero de los noúmenos no podemos hacer teoría del conocimiento. Los fenómenos forman la isla, los noúmenos el mar. El objetivo de Kant es hacer un mapa del territorio de la isla, es decir, señalar cuáles son las características del conocimiento humano.

Kant distingue dos fuentes del conocimiento: 1) la facultad de recibir representaciones y 2) la facultad de conocer un objeto a través de tales representaciones. Mediante la primera "se nos da un objeto", por la segunda "lo pensamos" (pág. 92, destacado en el original). Hablamos, por lo tanto, de Intuición en el primer caso y de Conceptos en el segundo. Tanto intuiciones y conceptos pueden ser puros o empíricos (de hecho es este carácter puro y empírico lo que permite conectar las intuiciones con los conceptos). La intuición pura (a priori) es el espacio y tiempo. Los conceptos puros (a priori) son las categorías, agrupadas a su vez en cuatro: i) cantidad, ii) cualidad, iii) relación y iv) modalidad.

Un conocimiento a priori es absolutamente independiente de toda experiencia. Un conocimiento a posteriori está en base a la experiencia.

Podemos utilizar otras dos palabras como reformulación de este planteamiento: para conocer en nosotros hay un Recibir y un Ordenar lo recibido. ¿Qué se recibe y cómo se ordena? Se recibe materia. Se ordena mediante las categorías. Al hablar de la materia Kant se refiere al hecho que nosotros somos afectados por las cosas, es decir, no somos seres imperturbables, sino que al contrario, existe en cada uno la ocasión, la afección, la perturbación de algo. Algo pudiendo ser un objeto (piedra), una palabra (¡mira!) o uno mismo. Sin embargo, la ocasión no determina el conocimiento, idea que nos refiere de inmediato a lo que se llama el giro copernicano: no es el objeto el que produce el conocimiento, este es generado en el sujeto. Como dice Kant, sólo conocemos de las cosas lo que nosotros mismos ponemos en ellas.

Es mejor dejar hasta este punto la teoría del conocimiento kantiana. Adentrarnos más implicaría la introducción de más y más conceptos para entender, siquiera en algo, sus proposiciones. Lo importante a retener son las distinciones fenómeno/noúmeno, a priori/a posteriori y la diferencia entre conocer y pensar. Esta última distinción quiere decir que hay cosas que no puedo conocer, el noúmeno, pero eso no quita que pueda pensarlas.

Es pues momento de cerrar nuestra conferencia volviendo al punto de partida. Decíamos que nuestro objetivo era presentar brevemente a los fundadores de las epistemología moderna y tratar de responder la pregunta qué es epistemología. Espero haber cumplido en algo con los filósofos, así que me corresponde dar una respuesta.

En honor a la verdad (perdón por la expresión tan chilena), en vez de entrar a una discusión técnica de la definición de epistemología, lo que llevaría por otros caminos llenos de ripio, quiero terminar diciendo que la epistemología tiene su atractivo porque en ella está todo por hacer. Su preocupación central son los temas del conocimiento y sus respuestas se llaman racionalismo, empirismo o crítica de la razón pura. Respuestas que hoy ya no se aceptan en toda su extensión, pues son otras las teorías del conocimiento que manejamos, pero que con el tiempo también dejarán su lugar privilegiado y se convertirán en insights correctos del mismo problema. Estos problemas son la observación, la percepción, el sentido, el significado, la indeterminación de la traducción, los juegos de lenguaje o las leyes humanas.

Es precisamente este último problema, el de las leyes científicas de la conducta humana, en el que nos detendremos en detalle en la próxima conferencia. Así podré decir que la epistemología es la preocupación por el tema que esta tarde hemos discutido.

Bibliografía

  1. Beach, David. Cognitive Archaeology and Imaginary History at Great Zimbabwe. Current Anthropology. Vol.39. No.1. February 1998. 47-72.
  2. Echeverría, Rafael. El Buho de Minerva: Introducción a la Filosofía Moderna. PIIE. Santiago. 1988.
  3. Kant, Immanuel. Crítica de la Razón Pura. Ediciones Alfaguara. 1993. 1787.
  4. Khol, Philip.Rethoric and Reality: Discourses from the Divan. Current Anthropology. Vol.39. No.1. February 1998. 171-174.

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